martes, 12 de noviembre de 2013

como ser una buena madre


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    Sé paciente. Ser madre es un reto muchas veces, pero mantente tranquila y trata de ser paciente. Trata de ser así con otros problemas. Mantente en calma y explica las razones prácticas de por qué no hacer algo y luego porque TÚ no quieres que lo hagan.
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    Ponle interés a los intereses de tus hijos. Si a tu hijo le gusta la música, cómprale una guitara y velo tocar, haz preguntas, como qué tipo de música le gusta, cual es su canción favorita, etc. Si a tu hija le interesa la moda, sácala de compras, pregúntale qué es lo que le gusta más de la moda. No temas preguntar, sólo no los presiones. Cuando les hables y te contesten “¿Qué?!” en tono enojado, mejor di “nada” y habla con ellos cuando no estén en ese tono. A veces cuando contestan en ese tono es bueno preguntar qué es lo que les pasa. A veces no te lo dirán y tendrás que averiguar, otras, déjalos que ellos recurran a ti.
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    No seas muy ajustada con el dinero. Ok, tirar el dinero tampoco es buena idea, pero tampoco digas que no a todo lo que te pidan. Si siempre dices que no y das un discurso sobre guardar el dinero, serás conocida como la mamá coda, la que nunca compra nada. Compra algo pequeño de vez en cuando. Incluso ofrecerte para comprar un dulce en alguna tienda hará la diferencia. De vez en cuando compra algo más grande que sepas que tus hijos quieren; quizás un ipod o una nueva computadora, y se generosa en sus cumpleaños, cómprales algo que quizás lleven tiempo diciendo que quieren. También puedes llevarlos a cenar, al cine.
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    Asegúrate de ser una persona accesible para hablar. Haz un esfuerzo por siempre ser comprensiva y escuchar, que sepan que pueden ir con su mamá para recibir un consejo; información sobre la pubertad, tareas, o un abrazo será bueno para un hijo. No tener con quién hablar hace que los niños puedan meterse en un caparazón, así es que asegúrate de hablar con ellos para ver cómo se sienten regularmente.
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    Apóyalos y nunca te rías de sus intereses, hobbies o amigos. ¿Tu hija no quiere estudiar medicina y ser una doctora? No te enojes, esta es su vida y ella puede tomar sus decisiones. Entiende que está bien si tus hijos piensan diferente a ti, no te enojes si piensan diferente o si tu hijo quiere ser un ingeniero y no un doctor. No te rías de ellos ni de sus amigos; ¿A quién le importa si tu hija escucha hip hop y esa demasiado delineador? Sigue siendo tu hija. Tampoco importa si tu hijo tiene un amigo con un acento chistoso o diferente color de piel; puede que tú no hagas lo que hacen tus hijos, pero es su decisión. Tú ya tienes suficiente impacto en sus vidas; escoges a qué escuela irán, qué comen, cuánto dinero les das. Que no sea demasiado lo que haces en sus vidas.
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    Ten la capacidad de aceptar que hiciste algo mal y de pedir disculpas. Puede ser difícil, pero es lo mejor para todos si admites cuando te equivocas y pides perdón, así no pensaran que estás siendo engreída, y le enseñas a tu hijos que está bien cometer errores y también la importancia de pedir perdón. Cálmate, evalúa la situación, determina qué hiciste mal y por qué, después discúlpate y diles porqué actuaste como actuaste. Una buena forma de empezar podría ser: “Quisiera disculparme por cómo actúe, sé que estuvo mal.”
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    Respeta el amor de tus hijos por los otros padres. No te pongas celosa por el amor que tengan tus hijos a tu esposo o ex esposo.
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    Por último, ama a tus hijos más que a nada. Sin amarlos, nada de lo demás significa nada. Recuerda que los ames o no ellos van a amarte a tu independientemente de lo que tú sientas.

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